El amor es fe y no ciencia
“El amor es la poesÃa de los sentidos. Pero hay poesÃas malÃsimas” (Antonio Gala)
El dÃa de ayer, 20 de diciembre de 2006, lo recordaremos todos los aficionados al fútbol como uno de los más aflictivos de nuestra vida.
Por muchas diferencias que existen (y existirán) en el mundo del balompié, cada vez que ocurre un desgraciado accidente, como el que sufrieron algunos aficionados del Recreativo de Huelva -orgulloso decano de este deporte en España-, todos nos ‘hermanamos’ como si de una familia se tratase.
Por supuesto, todos los ciudadanos de este paÃs están conmovidos, como no podÃa ser de otra forma, por este suceso. Pero, de alguna manera, todos los que hemos viajado en tantas ocasiones para apoyar a nuestro equipo y, por qué no, también aquellos que ‘viajan’ cada fin de semana a través de los televisores, sentimos que una parte de nosotros ha muerto con Sebastián, Isabel, Francisco y Mariano -choffer del bus-, porque cualquiera podrÃamos haber sido las vÃctimas de ese desmedido, aunque me atreverÃa a decir que reconfortante, amor hacia este deporte.
Y esas vÃctimas merecÃan el respeto de nuestro fútbol y la empatÃa de los representantes de la Real Federación Española de Fútbol hacia el Club onubense y su afición, algo de lo que tantas veces ha demostrado carecer el señor Villar (& CÃa). Y lo digo, más allá de comentarios personales que he leÃdo por la Red, porque asà lo requerÃan tanto desde ambos clubes, Real Madrid (con un generoso y plausible gesto) y Recreativo, como desde la Liga de Fútbol Profesional.
No era ayer un dÃa de fiesta, no era ayer el momento propicio para jugar este partido, aunque los jugadores del ‘Recre’ se comportaron como auténticos héroes dedicando una monumental victoria a sus difuntos hinchas y a sus familias. Como dijo Francisco Mendoza, Presidente del Club, “Es una gran tragedia y, en estos momentos, el fútbol es lo que menos importa. Aplazar el partido es lo más lógico y humano“.
Siempre he sentido un gran afecto, dirÃa que admiración, por este veterano equipo. No en vano, y pido disculpas de antemano por este personal y nostálgico recuerdo, siempre tendré presente en la memoria el haber hecho lo imposible por presenciar en directo su ‘debut’ en el Santiago Bernabéu hace ya cuatro años, el 15 de diciembre de 2002, y que tanto me mereció la pena por el espectáculo exhibido, todo hay que decirlo, más por los de Huelva que por ‘mi Madrid’.
Vaya desde aquÃ, para finalizar con este amargo post, mi más sentido pésame a las familias de todos los afectados, a la siempre magnÃfica afición onubense y a un Club al que le deseo toda clase de éxitos y que permanezca por muchos años en primera división.
Como bien nos dejó
Quevedo en herencia,
tal y como titulo este post,
“El amor es fe y no ciencia”.
Escribir comentario 21 de Diciembre de 2006


