A un político no se le puede llamar “sinvergüenza”
Ayer, en la inauguración del Centro de Convivencia para Mayores de La Paz, el alcalde Belloch se encaró a un grupo de opositores a bomberos que llevaron a los tribunales la convocatoria (resuelta a favor de éstos mediante sentencia judicial) y quienes querían hacerle entrega de las más de 20.000 firmas de los zaragozanos recogidas durante estos meses.
Y todo el revuelo ocasionado lo protagonizó Juan Alberto Belloch tras escuchar la palabra “sinvergüenza”. Para el alcalde, “van muchas cosas en el hecho de ser político, pero no que te insulten. No se lo permito ni a él ni a nadie”. Mientras, el portavoz de los opositores niega haber realizado dicha expresión, afirmando que “los políticos tienen que estar para esto y Belloch tiene que entender que lo que ha hecho es una injusticia”.
Desde luego, está claro que la gestión de esta situación por parte del gobierno municipal es una verdadera chapuza e, incluso, una canallada hacia los afectados. Pero, además, que a todo un alcalde de Zaragoza le llamen (según él) “sinvergüenza”, cuando no ha querido recibir a estas personas y cuando existe una sentencia que obliga a repetir la prueba, no es motivo para organizar un disturbio. Y, más aún, cuando se está jugando con el bienestar de estos ciudadanos y de sus familias.
Es lamentable, y eso lo hace muy bien este gobierno, que den la vuelta a la situación y generen culpables donde sólo hay víctimas de su incapacidad política.
2 comentarios 11 de Enero de 2007


