Celebrando el DÃa Forestal Mundial
Hoy, 21 de marzo, cuando el hemisferio norte recibe el regreso de la primavera y el sur el del otoño, celebramos el DÃa Forestal Mundial. Un evento originado, hace ahora 36 años, a propuesta de la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a efectos de poder imprimirle un carácter simultáneo en todo el mundo, y con el fin de destacar la importancia de los bosques como territorios que proveen de bienes y servicios esenciales para el hombre y el mantenimiento de un ecosistema habitable.
A lo largo de los últimos 100 años, el ser humano ha eliminado grandes extensiones de valiosos bosques autóctonos para sustituirlos por especies de crecimiento rápido. Además, hechos como los incendios forestales, la desaparición de los usos tradicionales, la especulación urbanÃstica, las grandes obras públicas y el empleo de prácticas selvÃcolas abusivas, están motivando la pérdida de calidad forestal y la acelerada desaparición de los bosques viejos y maduros, asà como la extinción de la flora y fauna forestal más valiosa.
Cierto es que la sociedad actual está viviendo una época de gran desarrollo tecnológico e industrialización acelerada, de concentración de la población humana en ciudades cada vez más grandes y, claro está, de alejamiento del hombre de la naturaleza. Pero no menos cierto es que, en estos tiempos, una gran mayorÃa de dicha sociedad se encuentra profundamente concienciada con el grave problema del cambio climático y, haciendo valer el lema de la Exposición Internacional que celebraremos en Zaragoza el próximo año, con el desarrollo sostenible.
Por ello, ahora es más necesario que nunca el pararnos a pensar que vivimos en un planeta que, afortunadamente, todavÃa posee un magnÃfico patrimonio natural, un patrimonio que merece la pena conocer y disfrutar y que, claro está, también merecen conocer y disfrutar nuestros descendientes.
Puede que este dÃa no sea más que un gesto, un simple recordatorio de que todavÃa más de la mitad de la superficie de la tierra es terreno forestal. Pero es un terreno que, proporcionando recursos y servicios imprescindibles para todos, se enfrenta incomprensiblemente a graves amenazas que ponen en peligro su estabilidad, la esencia de la estructura y funcionamiento de las especies y comunidades que lo constituyen y, en definitiva, su existencia que, no debemos olvidarlo, es también la nuestra.
Escribir comentario 21 de Marzo de 2007



