Vía El Mundo | El pasado martes, en la columna de opinión que el Diario El Mundo le dispensa a don Luis María Anson, aparece publicada una carta de José Luis Rodríguez Zapatero a Fidel Castro, que un amigo suyo, de cuando el propio Anson organizó la Agencia Efe en La Habana (en los años 80), le había filtrado.
Sinceramente, la carta es tan fuerte que parece una broma de mal gusto, pero a esas bromas-realidades ya estamos más que acostumbrados…
A continuación, hago un “copy & paste” íntegro de dicha carta, además de incluir un enlace al archivo PDF que contiene el escaneo de la página original del diario:
«Querido y admirado Presidente, mi Comandante:
El ministro de Asuntos Exteriores de mi Gobierno, Miguel Angel Moratinos, me da cuenta de su viaje oficial a Cuba y me informa de la evolución favorable de la salud de Vuestra Excelencia. No sabe cómo lo celebro porque mi generación se ha educado con la vista puesta en la Cuba comunista y en la figura irrepetible de Fidel Castro, centinela de la libertad, caudillo del Caribe por la gracia del destino histórico y comandantísimo de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire de la perla de las Antillas.
Las nuevas generaciones que viven en el hedonismo, no tienen conciencia clara de lo que ha supuesto para el mundo la lucha de Vuestra Excelencia por la libertad, por los Derechos Humanos y por la política social, todo ello frente a la voracidad del Imperio, frente al incalificable bloqueo impuesto por los Estados Unidos. A pesar de esa tropelía histórica, Cuba es hoy, gracias a Vuestra Excelencia, un paraíso de libertad, una nación justa en la que se respetan y acatan las leyes derivadas de la voluntad general libremente expresada, con un pueblo libre y esperanzado que disfruta de un alto nivel de vida, habiéndose sustituido en todas vuestras ciudades el caduco signo de la cruz por el de la hoz y el martillo. El ministro Moratinos se ha quedado en un pasmo ante el progreso y la dicha de la ciudadanía cubana.
Ciertamente la depravación del turista extranjero ha obligado al Gobierno de Vuestra Excelencia a mantener en las calles a las jineteras pero la inmensa mayoría de la nueva generación vive feliz, encuadrada en ese frente de juventudes admirable que es la organización de los pioneros.
Di instrucciones a mi ministro para que no abogara por los llamados «presos políticos», que no son otra cosa que mercenarios al servicio de una potencia extranjera, traidores a la patria o terroristas que pretenden socavar los cimientos de la gloriosa Revolución, el régimen establecido por Vuestra Excelencia, que es ejemplo en todo el mundo de respeto a los derechos humanos y a las libertades. Sólo la falacia del ultraderechista Aznar pudo llevar a la decadente Europa a la posición fascista de tomar medidas contra el régimen de Vuestra Excelencia. Naturalmente yo he decidido restablecer una relación privilegiada con el Gobierno democrático de Vuestra Excelencia. También di instrucciones a mi ministro para que no atendiera a los disidentes, ridículas minorías resentidas, incapaces de comprender la grandeza de la Revolución que Vuestra Excelencia, patria o muerte, ha llevado a cabo.
Dentro de dos años, mi Comandante, se cumplirán los 50 años del acceso a la jefatura del Estado de Vuestra Excelencia. Me propongo acudir a La Habana, en compañía de todo mi Gobierno para rendir a Vuestra Excelencia el homenaje que todos los demócratas del mundo le debemos. Medio siglo, 50 años, ganando una tras otra todas las elecciones ejemplarmente democráticas que se han celebrado en vuestro país, hollado un día por aquella España de infausta memoria, colonialista, católica e inquisitorial, es acontecimiento sin precedentes.
Aprovecho esta carta, mi Comandante, para implorarle que me conceda el alto honor de permitir que España se incorpore al eje Castro-Chávez-Evo, que tiene en permanente tembladera a los Estados Unidos y a su presidente fascista, el malhadado Bush.
En espera de sus gratas noticias, le reitero, mi Comandante, mi deseo y el del pueblo español de su pronto restablecimiento y quedo como siempre a la entera disposición de Vuestra Excelencia con mi renovada admiración y mi deseo permanente de seguir recibiendo vuestras enseñanzas.
José Luis Rodríguez Zapatero.
En Madrid, y en el Palacio de la Moncloa, a 7 de abril del año 2007».
“Tengo para mí que en este mundo nuestro cada día más técnicamente indefenso frente a las veleidades totalitarias del poder, internet constituye la última esperanza de libertad. El propio nerviosismo de los gobernantes, su rechazo visceral de un instrumento que arriesga esa su ansiada capacidad de control absoluto, representa la mejor prueba de lo que afirmo. Sólo desde esta percepción pueden entenderse, por ejemplo, los sucesivos avatares de nuestra futura Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información (LISI). Si en los primeros borradores inquietaba que se autorizara a “los órganos competentes”, sin determinar cuáles, a bloquear el acceso a páginas web (algo que hoy, con la vigente LSSI, sólo corresponde a los jueces), la concreción que ahora se introduce en el proyecto resulta escandalosa: corresponderá a la SGAE y a las demás entidades gestoras de derechos de autor decretar la retirada de cualquier contenido que, a su juicio, vulnere la propiedad intelectual. Así, sin anestesia, sin pudor ninguno de mandar a la papelera el número 5 del artículo 20 de nuestra Constitución, precepto que, para eso, exige siempre una resolución judicial.
O dicho de otro modo, de aprobarse la versión actual, los proveedores de servicios de internet tendrán que obedecer, sin previa ni ulterior revisión, las órdenes de las precitadas entidades –de cuya “sensibilidad” y “mesura” todos tenemos noticia– cuando soliciten no ya el cierre de un concreto sitio web, sino incluso la desconexión de un usuario cualquiera de internet por hacer uso de las redes P2P. Como comprenderán, la movilización ante semejante disparate está siendo inmediata.
La Asociación de Internautas, tras subrayar la oposición del mismísimo Consejo de Estado, considera que la norma prevista convierte a las Sociedades de Gestión en verdaderas instancias “judiciales”, capaces de calificar “como ilícita y culpable la actuación de un particular y de convertir a las prestadoras de servicios en empresas subordinadas al capricho de estos supuestos jueces”. En idéntico sentido, con el aval y la fuerza del millón de firmas incoloras que la sostienen, se pronuncia la Plataforma Todos contra el canon.
Es probable que tales reacciones –y las que supongo se añadirán– terminen consiguiendo que jamás se apruebe la propuesta. Pero no deja de parecerme significativo que haya llegado a idearse semejante solución, tan complaciente con los palmeros como restrictiva y antidemocrática. Una muestra más, la enésima, del respeto exacto que a nuestros dirigentes les merecen los intereses y derechos de la mayoría”.
En estos momentos, tras haber finalizado la lectura de sus 177 páginas -muy cómodas de leer-, no tengo sino palabras de agradecimiento a Pedro por esta “aportación”, por esta plasmación de “la problemática actual de los derechos de autor y derechos conexos en el entorno digital”. Y, claro está, se lo recomiendo a todos los lectores de este blog.
Y nadie mejor que el propio autor, a través de los párrafos de su prólogo, para explicar cual es el contenido de este gran libro (dicho por su calidad, que no por cantidad ):
“El ensayo que les propongo representa el esfuerzo de los últimos años, resumido en unas cuartillas de papel.
Conviene, para no decepcionar al amable lector, comenzar por decir lo que no es: no es un tratado de Derecho comparado, no es siquiera un tratado de Derecho; aunque algunos capítulos puedan resultar un tanto técnicos para el lector lego en la materia.
No se trata tampoco de un manual de usuario de ColorIURIS; por más que –atendiendo a las solicitudes de algunos amigos– se dediquen algunos capítulos a explicar el funcionamiento de la herramienta jurídico-informática.
Tampoco es un libro «copyleft» al uso… ni todo lo contrario; sin embargo, se aborda el movimiento y se proponen algunas reflexiones desde la visión del «ius civile»; y, a propósito del «ius civile», comprobarán que –a lo largo de estas páginas– lo denominaré, indistintamente, ius civile, derecho continental, derecho latino, derecho de tradición romano-germánica, «civil law»… y, en alguna ocasión, «nuestro derecho». No hay ningún motivo especial para emplear una u otra terminología; y todas ellas son utilizadas habitualmente por la doctrina para referirse al sistema de derecho –legislación, doctrina y jurisprudencia– que, con origen en el derecho romano y el derecho germánico informa, entre otros, los ordenamientos jurídicos de Europa, Latinoamérica y Caribe y buena parte de África, y que los tratadistas oponen al «common law».
He tratado de plasmar, en un lenguaje llano, la problemática actual de los derechos de autor y derechos conexos en el entorno digital; les propongo «navegar» –si me permiten la licencia… poética– por algunas de las normas dictadas en la Unión Europea, espejo en el que se miran muchos Estados para fijar las «reglas del juego»; «enlazar» el derecho positivo a las iniciativas por una cultura libre y «buscar» conmigo el –difícil equilibrio– con los derechos de los creadores.
Dice el refrán que “nunca llueve a gusto de todos”. Pero ayer por la noche, mientras la Cofradía del Descendimiento de la Cruz y Lágrimas de Nuestra Señora realizaba su recorrido por la Glorieta Sasera, seguro que nadie se sintió dichoso cuando, de manera incomprensible, los aspersores de los jardines colindantes sorprendieron a los cientos de ciudadanos que allí se congregaron, encharcando toda la acera y llegando a ‘duchar’ a los propios cofrades, pues el viento tampoco fue un factor favorable en esos momentos.
No está resultando nada cómoda la Semana Santa 2007, ya que las lluvias “naturales” están impidiendo que muchas Hermandades y Cofradías puedan completar, siquiera realizar, sus recorridos; pero por una noche que el tiempo se estaba portando bien… ¡Qué malgasto de agua!