¿Crisis? Los eurodiputados cobrarán 13.000 euros al mes


La próxima semana, una vez pasadas las elecciones al Parlamento Europeo, publicaré un artículo absolutamente crítico con lo acontecido en una campaña en la que, como ha quedado de manifiesto, tan sólo ha primado el interés de ampliar (PSOE) o recortar (PP) los resultados electorales de las Generales de 2008 (con vistas al 2012), y no lo que realmente nos jugamos los ciudadanos europeos: la seguridad alimentaria, los derechos individuales y colectivos, el Medio Ambiente, o las hipotecas, que tienen una esencial dependencia de la Unión Europea, entre otras muchas materias de interés público.

Pero, como es muy fácil criticar a unos partidos, máxime los mayoritarios, cuando todos tenemos parte de culpa al exaltar, como si de un futbolista o un famoso del corazón se tratase, a la figura del ‘líder’ político que, hemos de ser sinceros con nosotros mismos, siempre han actuado de la misma manera y, hasta que ha llegado la crisis, con alcance general, nunca nos ha importado lo suficiente, lo que hay que hacer es demostrar con hechos que el valor medio del político ‘profesional’ de la actualidad tiene su interés fundamental en la ampliación de su poder adquisitivo y no en el beneficio colectivo que puede obtener, y obtiene en realidad, de su privilegiado cargo.

Así, los eurodiputados que resulten elegidos en las elecciones europeas del próximo domingo, 7 de junio de 2009, unificarán sus salarios a partir de la próxima legislatura, con independencia de su país de origen, en virtud de la reforma aprobada en 2005, pasando a cobrar, nuestros representantes en el Parlamento Europeo, cerca de 13.000 euros mensuales.

Hasta la fecha, los eurodiputados de cada país cobraban lo mismo que sus parlamentarios nacionales (unos 3.100 euros mensuales brutos en el caso de los españoles), pero con la unificación de criterios todos pasarán a cobrar un sueldo fijo de unos 7.665 euros brutos, a los que se deben añadir dietas, viajes y el pago de otros conceptos, que podrán llevar a los políticos a sobrepasar dicha cantidad de 13.000 euros.

Y, a pesar de tal desvergüenza, algunos candidatos, los que se han manifestado sobre ello, no señalan que su sueldo sea excesivo y prefieren subrayar que es más superfluo el gasto que supone mantener dos sedes parlamentarias en Bruselas y Estrasburgo al mismo tiempo. ¡Lógico! ¿Quién va a ser tan osado (a la par que inaudito) de morder la mano que te da de comer pudiendo echar ‘balones fuera’?

jrmora vineta - ¿Crisis? Los eurodiputados cobrarán 13.000 euros al mesEn un contexto mundial de crisis económica, el hecho de congelar los salarios sería una medida anticrisis, puramente, de sentido común, aunque algunos dirían que la responsabilidad del cargo a ocupar merece una retribución proporcional (ver web de clasificación de la labor de los eurodiputados actuales). Pero, lógicamente, las preguntas serían obvias: ¿Cuál es la responsabilidad objetiva de un representante en el Parlamento Europeo? ¿La responsabilidad (que proviene del latín responsum, una forma latina del verbo responder) de un cargo no es recíproca? O, lo que es igual, ¿el compromiso u obligación de dichos representantes (como del resto de administraciones públicas) no debe ser sancionable cuando no se llega a los objetivos mínimos marcados?

Ciertamente, este artículo tan sólo es una manera de concebir la vida política, por lo que estoy convencido que, cuando menos, existirán otras tendencias o, a lo peor, estaré equivocado… ¡Qué le voy a hacer! Yo lo pienso así y lo siento mucho, muchísimo.

post data - ¿Crisis? Los eurodiputados cobrarán 13.000 euros al mesTras este escrito, quisiera aclarar mi convencimiento de que, para un porcentaje de los eurodiputados y demás cargos públicos del resto de administraciones, su sueldo es acorde e, incluso, escaso para la labor y el encomiable esfuerzo que realizan, pero, lamentablemente, esto no es lo que rige la norma práctica del día a día. Así que, para el que se haya podido sentir aludido con este artículo, quede patente mi postura (anhelo) racional, al igual que mi esperanza de que sepan encauzar su vocación política (que no su profesión) hacia el bien común para que, de esta manera, merezcan el sueldo que, eso sí, cobran todos los meses.