¡Escándalo, es un escándalo!


raphael - ¡Escándalo, es un escándalo!Qué gran canción la de Raphael, la de este gran artista internacional que da la sensación, en la foto que he añadido, de decirnos: ‘Ya os lo advertí’…

Estoy seguro que todos recordamos su letra, aunque me gustaría añadir unos fragmentos: No me importa que murmuren / Y que mi nombre censuren / Por todita la ciudad / Ahora no hay quien me detenga / Aunque no pare la lengua / De la alta sociedad // Este río desbordado / No se puede controlar / Si lo nuestro es un pecado / No dejare de pecar // Vivo mi vida, soy como soy… // No me interesa que te tome por sorpresa / Un alma libre siempre he sido yo / Si tengo ganas hago lo que me da la gana / Yo soy el que decide sí o no // Si piensan mal no me tiene preocupado / De tu lado no me voy a separar / Pienso diferente, no vivo con la gente / Y mi manera no la voy a cambiar // Escándalo, es un escándalo…

Todo momento en la vida es susceptible de relacionarse con una canción, y eso es lo que me ha ocurrido con ésta al enterarme de la última sinvergonzonería de los señores Belloch y Gaspar en el Ayuntamiento de Zaragoza.

romareda obras - ¡Escándalo, es un escándalo!Al parecer, tal y como cuenta Domingo Buesa en su blog, el teniente de alcalde de urbanismo, el señor Gaspar -de Chunta-, ha decidido que hay que mover el aparcamiento que se está construyendo en la calle Eduardo Ibarra, esto es, en La Romareda. Proyecto que todos recordaremos por la gran cantidad de árboles arrasados a golpe de excavadora… Pero no hay que menearlo unos centímetros, no, hay que trasladarlo, en algunos casos, hasta un total de ¡trece metros!, hacia el campo de fútbol, ese estadio cuyas obras han sido suspendidas por el auto de un juez, el cual afirmaba que dichas obras no respetaban la ley vigente, vulnerando la Ley de Contratos del Estado, la Ley de la Administración del Estado y la Ley Urbanística de Aragón. Algo que, como si de fichas de dominó se tratase, también ha hecho tambalear a las obras del Seminario…

Y todo este despropósito viene porque el proyecto que aprobó la Junta de Gobierno (presidida por Belloch), el pasado mes de diciembre, contiene errores y no examina algunos aspectos esenciales. Y ahora viene el ‘Urbanista Mayor de Zaragoza’ pidiendo a la oposición, esa que afirmaba tener la culpa de todos los desastres -insultos incluidos-, que deben asumirse y solucionarse el conjunto de errores surgidos.

goofy - ¡Escándalo, es un escándalo!¿Por qué viene ahora con las orejas gachas? Porque si no se reparan estos desperfectos (siendo delicado) se perjudicará a todos los sótanos de los edificios de la zona, desde el mercado hasta la residencia de ancianos, así como locales acreditados como Rogelios o el Foro. Pero (no se vayan todavía, ¡aún hay más!) tiene que moverse porque si no habrá que tirar la acera de las casas, esto es, anteponiendo los vehículos a las personas. Sin olvidar que debe hacerse, necesariamente, para no destrozar las redes de servicios.

Y, a todo esto, el informe de la empresa adjudicataria de la obra dice, literalmente, que “hemos iniciado la revisión de las pantallas y anclajes (no calculados en proyecto en tipología y longitudes) para que ninguno de estos aspectos afecte en absoluto a la ejecución de las obras”.

D. Antonio Gaspar, si tuviera algo de dignidad debería presentar su dimisión hoy mismo. Y digo esto porque estoy convencido que nuestro alcalde, ese que no vive en Zaragoza, no le va a cesar de sus responsabilidades, pues es más importante mantener su sillón en el Ayuntamiento.

belloch gaspar - ¡Escándalo, es un escándalo!Tristemente, cada vez que escuche esta canción, no tendré más remedio que imaginar al señor Belloch diciendo a su protegido, el señor Gaspar: «No me importa que murmuren, y que mi nombre censuren, por todita la ciudad. Ahora no hay quien me detenga, aunque no pare la lengua del Partido Popular. Si tengo ganas, hago lo que me da la gana. Yo soy el que decide sí o no. Si piensan mal no me tiene preocupado, de tu lado no me voy a separar. Pienso diferente, no vivo con la gente, y mi manera no la voy a cambiar. Querido Antonio, si lo nuestro es un pecado, no dejare de pecar. ¡Escándalo, nos va el escándalo!…».


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