¿Qué tiene el agua dulce del río Ebro?


Hoy quiero hablar, tras más de una semana de la clausura de la Expo Zaragoza 2008, de unos elementos del recinto de Ranillas que más desapercibidos han pasado, aunque se ha escrito sobre ellos, en la Red. Es el caso de los tres cubos que anteceden al recorrido interior del Pabellón Puente, en los que se dibujan algunos mensajes.

Son tres grandes cubos construidos con vidrio, madera y metal, que anteceden a la exposición que el equipo de Ralph Appelbaum ha exhibido en el interior de la majestuosa obra de Zaha Hadid, y que han estado separados por una cortina de agua.

Estos tres cubos muestran en su interior numerosos mensajes que envuelven al visitante en la realidad que presentan: la unicidad del agua.

El primer cubo, el de vidrio, muestra una apariencia de espacio envolvente que imita un gran volumen de agua que brilla. El segundo está compuesto por listones de madera que se entrelazan entre sí, aportando sombra al interior y protegiéndolo de la intemperie.

Mientras, el tercer cubo exterior, del que quiero hablar hoy, es de metal, y cuenta con palabras y frases perforadas en su superficie. Uno de los enunciados que nos ofrece esta escultura dice así: “Si Dios te da corazón, de fijo que no podrías estancarte en los remansos, agua dulce de la umbría. Quisiera por tu camino irme a la ventura un día”.

Se trata de la última estrofa del poema “¿Qué tiene el agua del río?”, del gran poeta Federico García Lorca, cuyo texto íntegro dice así:

¿Qué tiene el agua del río
esta tarde tan sentida
que parece que mirando
al claro cielo suspira?

Ahora sobre el cielo,
alma honda y dormecida
¿qué tienes en el remanso
donde te paras tranquila,
monstrándonos la alameda
con nieblas de aparecida?
¿Qué tienes en tus corrientes,
transparente maravilla,
que te llenas de burbujas,
bocas por las que suspiras?

Acaso pasas soñando
algo que el hombre no olvida.
Acaso nos vayas dando,
al pasar, tu despedida,
porque lenta vas pasando
con unas gotas distintas.

¡Qué suspiros se te escapan
bajo la tarde tranquila,
a la par que ruiseñores
entre los álamos trinan
y el sol amarillo y viejo
en el monte se reclina!
¡Cómo sientes la llegada
de la noche, que es tu amiga;
cómo esperas a la luna
que te embruja y acaricia!
Agua santa del remanso,
con qué tristezas caminas.
Se diría que eres mártir
de una gran melancolía,
agua fría de este río
que en la vega va sin prisa.

Si Dios te da corazón,
de fijo que no podrías
estancarte en los remansos,
agua dulce de la umbría.
Quisiera por tu camino
irme a la ventura un día.


Comentarios (1)

  1. jose dice:

    Que bonita estrofa de Lorca, para mí que todo lo observo, no pasaron desapercibidos éstos mensajes grabados en la estructura del cubo, lo que ocurre es que cuando se va con niños no siempre se pueden disfrutar éstas cosas con tranquilidad.

    Orlando, está muy bien tu blog, lo suelo leer siempre que actualizas, pero ocurre que mi vocabulario y mi formación es microscópica junto a la tuya.

    Gracias por tus posts y por tu sencillez bien documentada.

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