Barack Obama, ¿será el inicio del fin del racismo?


En primer lugar, es un placer felicitar –desde mi personal espacio en la Red– al presidente número 44 de los Estados Unidos, Barack Obama. Un presidente que, ya como candidato, esperanzó a los norteamericanos y, lo que es más importante, a gran parte del resto del mundo.

Sin duda, es un hombre carismático y con una ‘labia’ magnífica, siempre ayudado por Jon Favreu, el escritor que redacta los discursos que han fraguado a un brillante orador. Además, sus currículos académico y profesional le avalan, pues se graduó en la Universidad de Columbia y en la prestigiosa escuela de derecho Harvard Law School, donde fue presidente de la revista de leyes Harvard Law Review (ver biografía completa).

Pero, lamentablemente, todo eso no ha sido suficiente para que pasara desapercibido su color de piel, ya que jamás he visto un acto prolongado de tal racismo en el mundo como en las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos. Ciudadanos, medios de comunicación, políticos, etc… El mundo entero se ha llevado las manos a la cabeza, unos por asombro (incluso decepción) y una gran parte por alegría, con la llegada de “un negro” a la Casa Blanca.

Cómo, en pleno siglo XXI, y con prestigiosas y admiradas personas de color de la talla de Will Smith, Colin Powell, Halle Berry, Tiger Woods, Michael Jordan, Carl Lewis, Guion Bluford, Sidney Poitier, Edson Arantes do Nascimento ‘Pele’, Nelson Mandela, Denzel Washington, y un largísimo etcétera, puede ser noticia que “un negro” sea el presidente de los Estados Unidos. Un hecho que, necesariamente, recuerda al habitual machismo periodístico, como cuando hablan de la primera mujer en viajar al espacio, en ser ministra, etc…

Y no me entendáis mal, pues estoy convencido que para las millones de personas de color de todo el planeta, con el espíritu de Martin Luther King y Malcolm X presentes, se ha cumplido “un sueño”. Un sueño que se originó, en tiempos felizmente pasados, con la esclavitud hacia estos hombres y mujeres vejados por su tonalidad de piel.

Es un día feliz para ellos, claro que sí, pues ahora se les ve –tristemente– de otra manera. Incluso, algunos norteamericanos ya llegan a pensar en tener “un amigo negro”, por aquello de las tendenciosas y repugnantes modas. Pero no es un día feliz para una humanidad que ha demostrado, con Barack Hussein Obama, que tan sólo empezamos a aceptar a los que son diferentes, y ya sabemos que todo inicio, para llegar al final, requiere de un largo camino por recorrer.

Hoy, los estadounidenses y el resto del mundo están esperanzados, deben estar esperanzados por un presidente cuyo discurso muestra un cambio (veremos sus actuaciones), y no por un presidente «negro» en la Casa Blanca.

Felicidades, Sr. Obama, por su nombramiento, juramento y gran discurso que, por uno u otro motivo, pasará a la historia.

¡¡Yes, we can change it, too!!


Comentarios (1)

  1. Mike dice:

    Hace muchísimo tiempo que no pasaba por aquí. Pensaba que el blog estaba cerrado. Me alegro de volver y ver que esto está en forma.

    Saludos.

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