La humanidad está en manos de ocho líderes ‘pasotas’


Aquellos ilusos y risueños indómitos que tenían la noble esperanza de que los poderosos del mundo adoptaran, definitiva-mente, medidas concretas para frenar el cambio climático han sufrido una nueva decepción. La posibilidad de que se alcanzara en L’Aquila un acuerdo para reducir en un 50% las emisiones de gases invernaderos se ha esfumado, una vez más, en el aire.

El caso es que en la capital de Abruzos (región del centro de Italia) todos están de acuerdo en que se deben poner límites al recalentamiento global y que la temperatura media del planeta no puede, bajo ningún concepto, incrementarse en más de dos grados centígrados respecto a la que el mundo registraba antes de la era industrial y de que las fábricas comenzaran a arrojar anhídrido carbónico.

Dos grados, ese es el nivel de recalentamiento a partir del cual los científicos consideran que se podría alcanzar un punto de no retorno en el que millones de personas verían seriamente reducido su acceso al agua, aumentarían la malnutrición y las enfermedades infecciosas, se desplomaría la producción de cereales y se encontrarían en riesgo de extinción el 30% de las especies animales y vegetales.

Y así se puede leer en el borrador del documento final del encuentro del Foro de las Grandes Economías, un organismo que engloba al G-8 (EEUU, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Rusia y Japón), al G-5 (India, China, Sudáfrica, Brasil y México) y a Indonesia, Australia, Corea del Sur, Dinamarca y Egipto, indicando que «Reconocemos la opinión científica según la cual el incremento de la temperatura media global respecto a los niveles preindustriales no debería exceder de dos grados centígrados». Sin embargo, ese mismo organismo acaba de rechazar recortar sus emisiones de gas invernadero en un 50%.

Pero, aunque se trata de un porcentaje considerado muy pequeño por la inmensa mayoría de las organizaciones ecologistas, al menos habría mostrado la determinación de los grandes del planeta para atajar el problema del cambio climático. Pero no ha sido así. Ello, pese a que han accedido a fijar en dos grados el límite del recalentamiento global, esos 18 países no han adoptado ninguna medida concreta para evitar que se supere ese peligroso umbral.

Han hecho lo habitual en estas cumbres: posponer la decisión para más adelante. Así, los líderes de los 18 países del Foro de las Grandes Economías se comprometen solamente a colaborar entre ellos «desde este momento y hasta la conferencia de Copenhague de diciembre próximo para identificar un objetivo global para una reducción sustancial de las emisiones antes del 2050″.

Vamos, que si estos son los líderes del mundo, cabría pensar si merece la pena solucionar el problema… el de cambiar el sistema de liderazgos, digo ;).


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