Partidos políticos: Su ideología, y cada día la de menos gente…


«La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas» (Enrique Tierno Galván)

Hace ya algo más de un mes, leí un artículo de opinión del periodista José Luis Trasobares, en su espacio ‘El Independiente’ de El Periódico de Aragón, que hablaba sobre la modernización de los partidos políticos desde el final de la dictadura del General Franco hasta nuestros días, y cómo ésta ha acabado –de alguna manera– con el romanticismo de la ideología política de sus afiliados o militantes, como se prefiera expresar…

Y, sin duda, José Luis tiene toda la razón. Los profesionales y empresas de servicios han ‘apartado’ a los entusiastas y afanosos afiliados de los partidos políticos a un plano muy secundario, pues no sólo se dedican a nimiedades (necesarias, eso sí) sino que, además, no se sienten escuchados y, por ende, valorados, ya que para eso cobran los primeros… Pero los miembros (muy variados) de unas organizaciones tan plurales como éstas, que –como en otras épocas– siempre tienen mucho que exponer y aportar, son utilizados para enviar consignas, de forma tan altruista como poco organizada, para dejar a todos –‘príncipes’ y ‘vasallos’– satisfechos, pues las románticas doctrinas y teorías políticas han quedado ya en el olvido o, cuando más, en la mesa de una cercana cafetería a su sede respectiva.

Que no duden los líderes políticos que entre sus miles de afiliados pueden hallarse respuestas a sus dudas, pues ellos sí están en la calle (paseando, en autobús, etc.), y no los profesionales o, ni mucho menos, ellos mismos… Y, a través de las nuevas tecnologías, de Internet (redes sociales, páginas web, etc.), se pueden apoyar para rescatarles y hacerles partícipes (¿o comenzamos a hablar de ‘listas abiertas’?) de un ámbito al que tienen tanto derecho como los que, por tiempo finito, se encuentran dirigiendo a un partido a su principio más básico –alcanzar el poder de las instituciones públicas– para llegar a su verdadero objetivo –gestionar y solucionar los problemas de los ciudadanos–.

He aquí el artículo de José Luis Trasobares, que puede descargarse en PDF clicando en la imagen, titulado “Los partidos políticos son muy poca cosa”:

art trasobares 122009 - Partidos políticos: Su ideología, y cada día la de menos gente…“Suelo contar que la gran pancarta que abrió la manifestación por la autonomía del 23 de Abril del 78 la hizo mi hermano con la ayuda de un compañero de las Juventudes Socialistas. Recortaron las letras siguiendo el grafismo de los carteles (Ganemos la autonomía), las pegaron y luego mi madre se empeño en darle un golpe de plancha a la larga tela cuatribarrada para que al desplegarla no quedase hecha un higo. La vivienda de mi familia llevaba años funcionando como una especie de piso franco. Porque entonces (durante la clandestinidad y en la Transición) la política era una cosa de esforzados amateurs, y la improvisación y los inventos estaban a la orden del día. Un mitin o una campaña se hacían a mano, con la ayuda de algún experto adepto a la causa, con mucha voluntad y poco dinero.

Treinta años después, las actividades de los partidos están en manos de profesionales y empresas de servicios: preparan los escenarios, los actos, elaboran los argumentarios, controlan la información que sale al exterior, disponen las notas o los cortes audiovisuales que se facilitan a los medios… Los militantes y los cuadros están en otros temas. Su gran privilegio reside en participar (aunque sea a título testimonial) en la elaboración de las candidaturas. Como estas van cerradas y bloqueadas, determinar quiénes van en ellas y por qué orden es algo fundamental.

Los partidos administran así la democracia actuando más como un grupo de presión (o una cooperativa de intereses) que como una organización de naturaleza política e ideológica. No hay (hablando en general) ingenuidad alguna ni entrega ni debate ni participación real en la elaboración de los programas. Lo que está en juego es el poder, entendido como un ente abstracto manejado por especialistas. Aquello de preparar las pancartas en el salón de tu casa pertenece a los viejos tiempos del idealismo romántico.

Mucha gente dice que, en parte, esta inercia se rompería abriendo las listas electorales para romper el control de los partidos y dinamizar la democracia. Soy del mismo parecer. Pero me temo que quienes deciden no están precisamente por la labor. De qué”.


Comentarios (4)

  1. Si es asi, ya se perdieron las ideas, ahora el PSOE es la ultraderecha disfrazada, y el PP la ultra izquierda disfrazada

  2. Pingback: Bitacoras.com

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