José de Calasanz: «Para gloria de Dios y utilidad del prójimo»


«En Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a los pequeños, y no lo dejaré por nada del mundo» (San José de Calasanz)

josedecalasanz - José de Calasanz: «Para gloria de Dios y utilidad del prójimo»GEA Online | Hoy se cumplen 243 años de un momento histórico para un aragonés ilustre, un pedagogo, fundador y santo, nacido en la localidad oscense de Peralta de la Sal el 11 de septiembre de 1557, esto es, para José de Calasanz Gastón. Un hombre que estudió humanidades en Estadilla y, posteriormente, la carrera universitaria en Lérida, Valencia y Alcalá, consiguiendo el doctorado en teología y, tras ello, se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1583.

Dos años después, en 1585, asistió a las Cortes de Monzón y actuó de secretario de la comisión de reforma de los agustinos recoletos de Aragón. Entre 1587 y 1592, trabajó pastoralmente en su diócesis del obispo Gaspar J. de la Figuera de Seo de Urgel, con quien intervieno en la visita apostólica a Montserrat, desempeñando a la vez los cargos de secretario del cabildo, maestro de ceremonias y oficial eclesiástico de Tremp. Tras ello, viajó a Roma en febrero de ese último año y allí permaneció hasta su muerte, el 25 de agosto de 1648. En la capital italiana fue preceptor del príncipe Felipe, sobrino del cardenal Marco Antonio Colonna, y, como socio de varias cofradías, se ejercitó en obras de caridad, especialmente en la enseñanza de la doctrina cristiana, que le mereció ser llamado «el mayor catequista de Roma».

En 1597 fundó en el Transtíber (Trastevere, un barrio del centro histórico de Roma) una escuela elemental, «la primera escuela pública, popular y gratuita de Europa», según Von Pastor. Abandonó ya toda otra ocupación, para dedicarse totalmente a los niños, abrir escuelas y organizar un cuerpo de maestros. En 1617, Paulo V erigió la «Congregación de las Escuelas Pías» y nombró prefecto a Calasanz, quien vistió el hábito religioso el 25 de marzo 1617. Gregorio XV elevó la Congregación en 1621 y le dio el título de «Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías». Un año después, aprobó el mismo papa las Constituciones y nombró a Calasanz general de la Orden, siendo beatificado el 18 de agosto de 1748 y, motivo de este artículo, canonizado el 16 de julio de 1767. Pío XII le declaró, el 13 de agosto 1948, «celestial patrono de todas las escuelas populares cristianas del mundo».

La obra calasancia sacudió por su bondad y oportunidad a la sociedad de su tiempo, cuya idea aparece en su lema “Para gloria de Dios y utilidad del prójimo”, que recoge la doble línea espiritual y social. Sus religiosos fueron –y siguen siendo– los únicos que profesan en la Iglesia un cuarto voto de dedicación exclusiva a la enseñanza. José de Calasanz buscó, por medio de la educación integral, la felicidad total del hombre desde la niñez; proclamó que la reforma de la sociedad sólo puede lograrse mediante la cultura y a través de la enseñanza, que calificó como «el ministerio más digno, más noble, más meritorio, más beneficioso, más útil, más necesario, más natural, más razonable, el que merece mayor agradecimiento, el más agradable y el de mayor gloria» (Memorial al cardenal Tonti). Buscó siempre los métodos didácticos más eficaces y modernos y esto le llevó a relacionarse con Bayano, Scioppio, Campanella y Galileo. Fue defensor y difusor de la «ciencia nueva» matemática, organizó definitivamente la escuela primaria graduada, ideó un «bachillerato» de nivel medio y práctico, creó las primeras normales y ejercitó el método preventivo, que dos siglos más tarde desarrollaría Juan Melchor Bosco Occhiena (don Bosco). Todas sus ideas e intuiciones quedaron plasmadas en sus colegios, siempre gratuitos y abiertos sin distinción a jóvenes de toda raza, credo y clase social que, en menos de cuarenta años, servían a Europa con unos 500 religiosos maestros en 40 colegios y que, hoy en día, están extendidos por Europa, Asia, África y América. En todas las ciudades donde hay Escuelas Pías cuenta el santo aragonés con algún monumento, pero nadie ha sabido captarle e inmortalizarle mejor que don Francisco de Goya en La última comunión de San José de Calasanz.


Comentarios (2)

  1. Alan dice:

    Hola nesecito informacion sobre calasanz en especial en su paso por Vascongada si me podes ayudar muchisimas gracias.

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