Plácido Domingo: Setenta años participando en el escenario vital


«Muchas cosas hay portentosas, pero ninguna tan portentosa como el hombre… Sólo la muerte no ha consegido evitar» (Sófocles)

Hoy celebramos el setenta aniversario del nacimiento de José Plácido Domingo Embil, pues hay que recordar también el apellido de su madre (la gran artista Josefa Embil), el más grande tenor de todos los tiempos (yo siempre digo que “Miguel Fleta aparte”…) según la revista BBC Music Magazine. Y lo estamos celebrando a lo grande, con una gala de homenaje en el Teatro Real de Madrid, en la que están participando grandísimas figuras del mundo lírico, y presidida por S.M. la Reina Doña Sofía y el propio homenajeado al que, de pequeño y familiarmente, le apodaban ‘El Granado’ por cantar –desde muy chico– la canción ‘Granada’ de Agustín Lara.

Don Plácido, pues se merece tal tratamiento como el que más, nació, para orgullo de todos los españoles, en la madrileña calle Ibiza, en 1941, pero se crió en México por el traslado de sus padres, Plácido Domingo y Pepita Embil, para continuar en aquellas tierras con las giras que tenían programadas y a las que, por motivos personales (su familia), renunció mi abuelo, el gran barítono Luis Cámara, pese a su amistad y sus años de trabajo con ambos. Una fantástica relación familiar que es todo un placer, la misma sensación que tengo cuando me recuerdan la agradable coincidencia que tanto Plácido como yo comenzamos cantando lo mismo y con los mismos años de edad, la aragonesa zarzuela Gigantes y Cabezudos

Desde aquel debut en 1961 como tenor, pues se inició con la tesitura de barítono, en el Teatro María Teresa Montoya (Ciudad de Monterrey), cantando el Alfredo de La Traviata, hasta ayer mismo, que interpretó Ifigenia en Táuride en el Real, la carrera de Plácido Domingo ha recorrido 130 papeles, siempre magníficos, siempre elegante y grandiosamente interpretados, abarcando desde papeles creados por Donizetti y Verdi a Wagner y Strauss.

Pero, además, también se ha caracterizado por dedicar parte de su tiempo a acercar la lírica y el bel canto a la sociedad, aprovechando eventos mundiales, como los mundiales de fútbol de 1990 (Italia), 1994 (Estados Unidos) y 1998 (Francia), compartiendo cartel con sus dos inseparables amigos, José Carreras y Luciano Pavarotti (D.E.P.), en el espectáculo Los 3 Tenores; así como a aportar su grano de arena en su gran pasión, el Real Madrid C.F., a cuyo himno del Centenario (1902-2002) tuvo la satisfacción de poner voz, y que interpretó bajo la lluvia (doy fe húmeda de ello) en el césped del estadio Santiago Bernabéu el mismo día que se cumplían los 100 años (6 de marzo de 2002). Y, por supuesto, es también un gran filántropo, pues ha ayudado a los necesitados en diferentes partes del mundo, como en catástrofes naturales, ya sea en terremotos o huracanes.

Este día, el 21 de enero, que pueden ir apuntando en sus calendarios, será sin duda fiesta nacional en, esperemos, mucho tiempo, porque lo que este señor ha ofrecido al mundo nadie será capaz de devolvérselo. Y, como muestra, este vídeo con el que quiero finalizar este artículo, en el que canta el dueto de Los pescadores de perlas (Bizet) con el sensacional barítono Sherrill Milnes, no sin antes gritar a los cuatro vientos: ¡¡FELIZ DÍA, PLÁCIDO!!


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