Homenaje de la Real Academia a la figura de Joaquín Costa


«Jamás habrá otra ni más España que la que salga de la cabeza de los españoles»

Esta tarde, desde la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, homenajearemos a Joaquín Costa, un aragonés universal y el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico español, conocido como «Regeneracionismo», dado que, el pasado día 8 de febrero, tuvo lugar el centenario de su fallecimiento en la localidad oscense de Graus.

Así, tal y como en su día indicó el Excmo. Sr. Dr. D. Domingo Buesa, Presidente de la Real Academia, aunque no haya sido mucha su influencia real en la vida diaria de la España del siglo XX, hay que reconocer que la figura de Joaquín Costa ha protagonizado la mayoría de los análisis sobre la modernidad de la realidad española. Una permanente presencia, del que pronto fue conocido como “El león de Graus”, gestionada desde diferentes enfoques que, al final, han contribuido a convertirlo en una referencia para todos los que querían hablar del problema del campo español, de la necesidad de la educación, o para aquellos que se adentran en la complicada discusión sobre la gestión del agua.

Costa trabajó y estudió en Huesca —magisterio, bachiller— y Madrid, donde se doctoró en Derecho (1872) y Letras (1875) y, un año después, escribió “La vida del Derecho” (1876), siendo profesor auxiliar en la Universidad Central, cargo al que renunció en protesta por la política educativa de la Restauración, junto a Francisco Giner de los Ríos y otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza.

Sus humildes orígenes le inclinaron a la política y estudió, particularmente, las raíces populares del derecho consuetudinario español (Introducción a un tratado de política textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, 1881) y el mundo rural, al participar en los Congresos de Agricultores y Ganaderos (1880–1881).

Con la vocación europeísta que trajo de Francia, y con sus amores incomprendidos en la católica Huesca, Joaquín Costa comenzó un periplo por las ciudades españolas en busca de una plaza segura que le aportara tranquilidad económica, aunque su amor apasionado a España le hizo involucrarse —allí donde estuviera— en el estudio y el conocimiento de esos territorios, de esas sociedades, de ese pasado común.

Toda su vida fue un peregrinar, en el que no buscó nunca los honores (incluso renunció a ser ministro con Cánovas y con Sagasta), pero en el que intentó despertar las conciencias a ras de calle, hacer nacer en las plazas de España la reivindicación que llevarán al futuro, al progreso, a la libertad. Y, todo ello, desde la apuesta rotunda por lo europeo, que intentó vender como la mejor salida a la crisis de 1898. Esta imagen personal del europeísta es la que describió, con intensidad plástica y gran sutileza, el maestro Azorín cuando indicó cómo “el señor Costa… se ha levantado de su sillón, penosamente, con una laxitud profunda, y se ha acercado al balcón… Y el señor Costa, con los ojos melancólicos, pegados a los cristales, piensa en la europeización, imposible, de España”.

Por todo ello, y por mucho más, en esta tarde del 8 de marzo, a las 19.30 horas, se recordará la figura de este aragonés universal con la conferencia («Joaquín Costa en el arte») que impartirá el académico Ilmo. Sr. Dr. D. Wifredo Rincón García, Investigador Científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, del que ha sido Director del Departamento de Publicaciones y, actualmente, Jefe del Departamento de Historia del Arte.


Comentarios (1)

  1. Pingback: Bitacoras.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *