Privacidad 2.0: En auxilio de la dignidad y los derechos intrínsecos


Privacidad en InternetDesde hace un tiempo, estoy siendo consciente de diversos atropellos que se están realizando en el mundo de la fotografía y, más concretamente, en lo que al registro de modelos se refiere. Ello, por supuesto, sin generalizar, pero cuando pretendemos unir las facetas del Arte y del Derecho, muy complicado es ser conocedor de las dos o, cuando menos, saber conectarlas como es debido.

Internet es un espacio muy útil para publicitarse o, mejor dicho, darse a conocer en la Sociedad del Conocimiento, pero no debemos obviar nunca el reconocimiento de la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de las personas, dado que todo ser humano tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de producciones científicas, literarias o artísticas. Y así lo indica la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Sin embargo, la realidad es bien distinta. Los modelos de fotografía suelen vulnerar sus propios derechos por desconocimiento de las leyes, en primer lugar, porque no son ellos quienes proponen los contratos sino que, con buena voluntad (no lo dudo), son los fotógrafos los que facilitan los textos legales (abusivos o abstractos en ocasiones) que acuerdan la simbiosis entre las dos partes. No obstante, “zapatero a tus zapatos”, cada uno sabe de lo que sabe y, por ende, suele transgredir los derechos de los modelos (y los suyos propios) con prácticas inconcebibles.

Cierto es que existe un mercado de la fotografía, pero las pericias actuales ejecutadas por los creadores, que –sin ser conscientes de las consecuencias– suben ‘sus’ imágenes a espacios gratuitos (sitios de almacenamiento fotográfico, blogs, redes sociales, webs personales, etc.) u otras páginas no profesionales (en su mayoría extranjeras y con legislaciones propias de su país), vulneran flagrantemente los derechos al honor, prestigio y privacidad de las modelos y, lo que es igual de grave, ni siquiera protegen sus propios derechos, dado que estas empresas (que están detrás de las webs) se lucran a costa de los contenidos (obras artísticas) de sus usuarios, pues aceptan –a través de contratos (eso que se “acepta” en la Red)– que sus fotografías puedan ser comercializadas por dichas empresas. Así, el Convenio de Berna, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, un tratado internacional sobre la protección de los derechos de autor sobre obras literarias y artísticas, trata los «derechos morales», es decir, el derecho de reclamar la autoría de la obra y el derecho de oponerse a cualquier mutilación, deformación u otra modificación de la misma, o bien, de otras acciones que dañan la obra y podrían ser perjudiciales para el honor o el prestigio del autor (e, incluyo, “o del cesionario de los derechos –modelo–”).

Privacidad en InternetY, claro, muchos dirán que ya lo sabían (no hay que pensar sólo en las redes sociales), aunque ha costado sangre, sudor y lágrimas hacerlo entender (y todavía muchos ni lo entienden ni lo conocen) pero, por supuesto, cada cual es libre de hacer lo que crea conveniente con su propia vida pues, como leí hace poco en el Twitter de un amigo, “Tu historia deja de ser tuya en cuanto la cuentas”. Si bien, lo que no debe gozar un atisbo de libertad es el hecho de vulnerar el derecho de privacidad de los demás, y menos de quien desea mantener una vida profesional (a lo que se dedica) y una vida artística (el modelaje), pues, al estilo del mayor de los delatores, para demostrar estos hechos podemos hacer uso de los buscadores-rastreadores, a través de los cuales os invito a buscar vuestros «nombres+apellidos» y comprobar los resultados obtenidos en texto e imágenes. Seguro que más de uno se llevará una sorpresa desagradable…

Por todo ello, nuevamente vuelvo a formular unas preguntas que, hace casi un año, formulé públicamente: ¿Hay seguridad en la Red en pleno siglo XXI? ¿Estamos protegidos los millones de ciudadanos que, día a día, realizamos diversos procesos y trámites por medio de un sistema de comunicación como es Internet? ¿Realmente estamos tranquilos y confiados ante la infalibilidad de la Red a la hora de realizarla como instrumento que facilita nuestra vida diaria?

Sin duda, como seres que creemos (o debemos creer) en el perfeccionamiento, nuestra respuesta debe ser no; pero, además, también debemos hacer todo lo posible por evitar estas prácticas que en nada benefician, no sólo a personas concretas, sino a toda la sociedad.

post data - Privacidad 2.0: En auxilio de la dignidad y los derechos intrínsecosLa imagen superior del artículo (obra de ‘gaudiramone’ en Flickr) tiene una licencia pública con libertad para compartir, copiar, distribuir y comunicarla públicamente, así como para remezclar, adaptar y hacer un uso comercial de la misma…


Comentarios (7)

  1. ¡Muchas gracias, Katy! Creo que es una obligación moral advertir a todos aquellos que se dedican profesionalmente a la imagen.

    En otras ocasiones, ya he hablado sobre la información (fotos, videos, comentarios, etc.) que sube la sociedad civil a Internet y, sobre todo, a las redes sociales… 😉

  2. I’m agree with you! Pero por eso hay que tener mucho cuidado con qué se publica y qué no se publica… ¡Felicidades por el artículo tan bien trabajado y documentado!

  3. Estimado José Luis:

    Muchas gracias por tu mensaje, por indicarnos la forma de proceder de un fotógrafo español en base a la legalidad.

    Sí te recomendaría, como bien dices, que pidieras el DNI de los modelos, pues no puede existir ‘buena fe’ cuando hablamos de contratos vinculantes y es mejor que te ‘cures en salud’. No obstante, claro está, por encima de cualquier contrato están las leyes españolas y directivas europeas, así como la Declaración Universal de Derechos Humanos y el CBERPOLA (Tratado de Berna), que velan tanto por los modelos fotografiados como por los propios fotógrafos, tan vulnerables como la otra parte desde la apertura de Internet a la sociedad civil.

    Y, viendo tu tfCD (gracias por el enlace), me parece muy importante una puntualización que haces y que dice «Ambos se comprometen a NO vender las imágenes a terceras personas y/o empresas sin el consentimiento por escrito de ambos», porque protege fehacientemente el derecho moral y patrimonial del fotografiado, motivo por el que no pueden venderse/cederse dichas imágenes (con o sin ánimo de lucro) a empresas, como digo en el artículo, que se enmascaran en la web para lucrarse con el trabajo de profesionales de la imagen, tales como -y ahora sí pongo ejemplos para clarificarlo- Flickr (propiedad de Yahoo!), Picasa (propiedad de Google Inc.), ImageShack® o Photobucket, por mentar las más famosas y/o conocidas.

    Pero, por supuesto, no olvidemos tampoco el asunto de los vídeos que, en tu caso, estarían relacionados con el registro de sesiones fotográficas, con webs, cómo no, del tipo de YouTube o Google Video (ambas propiedad, de nuevo, de Google Inc.). Ambos asuntos (el de la fotografía y el vídeo) que pueden llegar a vulnerar flagrantemente la Ley 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal.

    Una vez más, muchas gracias por tu comentario, José Luis, y te deseo la mejor de las suertes en este mundo tan complicado como bello.

    Un abrazo.

  4. Soy fiel defensor de los derechos intelectuales, derechos de imagen, derechos de Autor, etc…

    Mi trabajo comenzó en una Agencia de Publicidad (registrada) hace años, por lo que esto de los Derechos de Imagen como que acabas aprendiéndolo de memoria.

    Me dedico a la Fotografía, es decir, soy Fotógrafo y como tal conocerse la Ley es algo que has de tener muy en cuenta si o si. Al igual que saber como hacer un contrato y que poner en su letra pequeña.

    Para evitar malos entendidos, mis contratos NO tienen letra pequeña y TODO el texto está a cuerpo 12, sí ese cuerpo estándar para leer, con lo que la lectura es sencillísima.

    En mis contratos se indica quien es el Fotógrafo, quien es la Modelo y nunca pido el DNI (que debería según Ley comprobar vía Policía Nacional) para verificar si es quien dice ser y si tiene o no la edad mínima para firmar un contrato de imagen. Pero como se obra de buena fe… pues no lo pido, aunque sí obligo a que la modelo escriba los datos de su puño y letra, no vaya a ser que después venga diciendo que no son sus datos y esa no es su firma, al menos si será su letra.

    Mis contratos especifican que se va a realizar, cuando, donde y el importe de la sesión, si la sesión es gratuita (tfCD en inglés para los internacionalillos) se indica que las imágenes se usarán para la Promoción y/o posible venta de las fotografías. Si la Modelo está de acuerdo, lo firmará, si no lo está pues no se hace la sesión. Si el contrato de derechos se entrega antes como si se entrega al terminar la sesión, SIEMPRE lo entrego antes de entregar las fotos, con lo que si no lo firma, no entrego las fotos.

    ¿Y si la Sesión es subvencionada? Esto se hace cuando ambas partes acuerdan un negocio, por ejemplo, si la Sesión cuesta 150 €, la modelo entrega 75 € y acepta que sus imágenes se usen para Promoción.

    La cuestión es, que hay que defender los derechos, soy el primero. Al igual que soy el primero en decir a mis clientes que NO retoquen las fotos que realicé, pero oiga, lo hacen y curiosamente están vulnerando la Ley.

    Por si alguien quiere «bichear» os dejo el enlace de mi tfCD: http://www.vesphoto.es/tfCD.pdf

    Felicidades por el Post.

    Recibe un cordial saludo,
    Jose Luis Colmena
    CEO Vesphoto Social Media

  5. Queridísima María:

    Muchas gracias por aportar más datos a este artículo, pues nos ofreces un punto de vista que esclarece la necesidad de educar a la sociedad en todos los asuntos relacionados con los derechos de autor y la privacidad en Internet.

    Un fuerte abrazo.

  6. María García Calle dice:

    Queridísimo Orlando.

    No estamos protegidos, indudablemente no estamos protegidos pero a veces no depende del fotógrafo si no de esas personas que están detrás.
    Existe un mercado en venta de imágenes que se llama “Sesión de Stock”, diferente a lo que es intercambio TFCD, que en la actualidad es legal y se puede definir como comercialización de la fotografía que no es venta por encargo y suele aparecer en inglés dando uso a nivel internacional. Existen dos tipos de licencias; la RM (Right Managed) y RF (Royalty Free).

    En RF, el valor de la foto depende del uso de que se le dé, vale más una foto que aparece en primera página de una revista a nivel nacional que una foto pequeña en un país extranjero.

    En RM la fotografía no puede ser alterada bajo ningún concepto por el comprador, se tiene que publicar como la autor la entrega.

    Con ello, para no ser víctimas de lo que el autor llamaría “Carnicería Digital”, yo invito a todo el mundo a que lea EL CONVENIO DE BERNA, como invito a compañeras modelos que lean los contratos y su letra pequeña, a que impongan sus derechos de imagen. Es decir; Las fotos deben ser subidas en páginas de carácter profesional y/ o artísticas con consentimiento propio y previo aviso cuando haya fines lucrativos en común.

    Con anterioridad, cuando no existían redes sociales, las fotos eran soportadas por agencias con las cuales firmabas el contrato para representar una marca, editorial o revista y tenías identificada a la empresa en caso difamatorio. Ahora, todo el mundo se lava las manos y » AMEN».

    Afortunadamente, los grandes profesionales de este sector son honestos y se rigen por la LEY pero lanzo un llamamiento a todas aquellas niñas cuyo contrato tienen delante y no le leen y menos si está en inglés porque es que tenemos alergia a la letra pequeña.

    HAY QUE LEER SEÑORES, HAY QUE ACABAR CON LA FALTA DE MORAL , ÉTICA Y DEONTOLOGÍA porque son pocos los que quizás no se documentan pero poca gracia me hace ver una foto mía en un buscador como es “Google” que ni pensado, debería de estar ahí porque yo no he decidido subirla.

    El hecho de tener una faceta artística profesional, dedicarte tiempo al modelaje entre otras funciones correspondiente a mi carrera universitaria (Ver CV) y mi paso por diversas empresas durante 11 años, no implica intrínsicamente que mi imagen deba de ser difundida con o sin ánimo de lucro por intereses propios. Cuando se realiza un trabajo en equipo, siempre que sea para beneficio de ambos y que esas fotos se hagan públicas (no queden en un cajón) y se publicite tanto el fotógrafo como la modelo pero a veces saltar la barrera supone manchar tu imagen, solo y exclusivamente porque otras personas no leen la letra pequeña no existiendo integridad en el negocio.

    Gracias Orlando por publicar en tu blog este artículo, he visto que también ha sido publicado en el DIARIO DE ARAGÓN.

    Una simple errata en un trabajo en equipo de esta envergadura puede dañar la imagen de una persona.

    Un abrazo,

  7. Pingback: Bitacoras.com

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