Tribuna: “La concienciación ciudadana para una ciudad limpia”


Publicado en Aragón Digital | No resulta sencillo valorar la pulcritud de una ciudad ya que, además de encontrarse libre de basuras y desperdicios en sus calles, influyen muchos otros aspectos para determinarlo, como su efectividad en el mantenimiento y la gestión de sus residuos o el cuidado del entorno, proporcionando calidad en su aire, agua y ruidos.

Pero, sin duda, uno de los principales pilares para tener una ciudad limpia es la plena concienciación de sus ciudadanos, siendo fundamental, básico y necesario que los habitantes se preocupen y ocupen de que sus avenidas, aceras y parques estén limpios y bien cuidados, que sus coches y fábricas no produzcan más gases tóxicos de los permitidos, y que sus ríos y mares no estén repletos de basuras que contaminen el agua.

Y los zaragozanos no estamos lejos de uno de los mejores ejemplos de ciudadanía. Así, en España y Europa destaca, por encima del resto, la ciudad de Oviedo como la más limpia, según los resultados de diversos estudios y encuestas realizados por entidades nacionales e internacionales entre las principales urbes. Un mérito muy merecido, puesto que todos los ovetenses, ‘carbayones’ con cariño, se ocupan personalmente de mantener sus espacios públicos libres de desperdicios y suciedad, porque la limpieza forma parte de su cultura.

Una concienciación por la que sus ciudadanos no sólo actúan, sino que también exigen y ejercen gran presión a sus conciudadanos y a sus responsables públicos, teniendo muy asumido que la capital de Asturias es una ciudad muy limpia. Y ese espíritu se nota en la política de limpieza pública, cuyo Consistorio cuenta con equipos especiales de limpieza de sus calles, de contenedores y papeleras o de recogidas de basuras de la hostelería, facilitando –en la medida de lo posible– ese buen mantenimiento que ha sido reconocido, por la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medio Ambiente, con hasta seis “Escobas de platino” en los últimos doce años.

No obstante, si bien es cierto que las ciudades en las que el presupuesto municipal se ha reducido son las que más han caído en valoración positiva, como es el caso de Cuenca, Valencia o nuestra ciudad, Zaragoza, invertir más dinero no garantiza una ciudad más limpia pues, por ejemplo, Madrid es una de las ciudades que más destina a su limpieza (78 euros por habitante al año) y, sin embargo, es una de las más sucias, mientras que la propia Oviedo (52 euros por habitante), Gijón (36 euros) y Pamplona (40 euros), con un gasto mucho menor, están en el Top 10 nacional de las más limpias.

Lo que sí parece evidente es que, tal y como decimos firme e infatigablemente desde la asociación Zaragoza Ciudadana (www.zaragozaciudadana.es), una ciudad limpia no es la que más limpia sino la que menos se ensucia, y los ciudadanos tenemos la clave para que así sea.

Oviedo es el ejemplo…


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