¿Cuál es la diferencia entre el marketing y el branding?


Aunque existe un abanico casi infinito de opiniones respecto a este asunto, podría decirse que el marketing es la acción de promover activamente un producto o servicio, una táctica de empuje a través de la cual se envía un mensaje para obtener resultados de ventas: “Compre nuestro producto porque es mejor que el suyo”, “porque es genial”, “porque a esta celebridad le gusta”, “porque tiene este problema y esto lo solucionará” o por lo que cada uno considere. Y, si bien, ésta es una explicación excesivamente simplificada, el marketing no deja de ser eso, independientemente de la marca.

Mientras, el branding debe preceder y subyacer a cualquier esfuerzo de marketing, pues la marca no es push (empuje) sino pull (atracción). El branding es la verdadera expresión o el valor esencial de una organización, producto o servicio; la comunicación de características, valores y atributos que aclaran qué es y qué no es una marca en particular.

Una marca ayuda a alentar a alguien a comprar un producto y respalda directamente cualquier actividad de marketing o venta que esté en juego, pero la marca no dice explícitamente “cómprame” sino “esto es lo que soy y, si estás de acuerdo y me quieres, puedes comprarme, apoyarme y recomendarme a tus amigos”.
 
El branding es estrategia y el marketing es táctica

Si la estrategia precisa de ideas, de visión y de capacidad de anticipación, la táctica requiere de método, de eficacia y de sistemas que consigan los objetivos marcados.

El marketing puede contribuir a una marca, pero la marca es más grande que cualquier esfuerzo de marketing en particular; mientras, el branding es lo que permanece después de que el marketing haya recorrido la sala, lo que queda en la mente asociado con un producto, servicio u organización, más allá de que lo hayamos comprado o no.

La marca es, en última instancia, lo que determina si se convertirá en un cliente leal o no. El marketing puede convencer de comprar un Toyota en particular, y tal vez sea el primer automóvil extranjero que haya tenido, pero es la marca la que determinará si sólo comprará Toyota el resto de su vida.

La marca está construida a partir de muchas cosas y, una de las más importantes, es la experiencia vivida de la marca. ¿Ese coche cumplió con la promesa de confiabilidad de la marca? ¿El fabricante continuó manteniendo los estándares de calidad que les hicieron ser lo que son? ¿Sabía el vendedor o el mecánico del centro de qué hablando?
 

El marketing desentierra y activa a los compradores, mientras que el branding hace que los clientes sean leales e, incluso, defensores de lo que compran.

 
Esto funciona de la misma manera para todo tipo de empresas y organizaciones, ya que todas deben vender (incluidas las organizaciones sin ánimo de lucro), aunque la forma en que se venden puede y debe diferir, pero todos los miembros de una organización construyen o destruyen la marca, con cada una de sus acciones. Cada pensamiento, cada acción, cada política, cada anuncio, cada promoción de marketing tiene el efecto de inspirar o disuadir la lealtad de la marca de quien esté expuesto a ella. Y, claro está, todo esto afecta las ventas.

Por tanto, la creación de una marca es vital para el éxito de una organización, es la base esencial para una operación exitosa, tanto como el control de costes, los empleados y el funcionamiento de la entidad.


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